Mi nombre es José Antonio;

Comenzé en 2007, junto a mi madre, fundamentalmente para conservar la pequeña huerta familiar de mis abuelos. Tras estos años y una experiencia muy positiva, he descubierto que en pequeños pueblos como Cañete la Real, no sólo es positivo apostar por la conservación de nuestros cortijos y huertas con fines turístico, sino que es necesario conservar nuestro patrimonio campesino, que nos relata cómo se ha vivido en nuestros campos durante siglos.

Es por ello, por lo que doy un valor máximo a los detalles que aún conserva nuestra casa: las cañas del techo, las vigas retorcidas de madera, el empedrado de su cuadra, sus puertas todas ellas dispares entre sí, etc...y otros muchos detalles que la hacen única.

Siempre digo que lo nuestro es una casa de campo, que tiene más de 150 años y que ahora lleva unos cuantos de turismo rural.